lunes, 11 de abril de 2011

A lo Paris Hilton (con bomberos al fondo)


El otro día invité a mis amigos a merendar. Una excusa como otra cualquiera para sacar mi preciosa "fuente con tapa" llena de repostería y, sobre todo, para ponernos tibios de Spritz. Y así echamos la tarde -comiendo pastitas y venga a beber- Sebas, Angelita, mi prima, Arcadi y yo. Después, con la idea de bajar un poco todas las calorías que nos habíamos metido en el cuerpo, fuimos a pasear, pero lo más lejos que llegamos fue a la terraza de un bar que acaban de inaugurar al lado de mi casa y, aunque parezca mentira, tienen Spritz en la carta. Yo, de verdad que pensaba pedirme un agua mineral, pero, claro, no pude resistirme a ese elixir maravilloso que, antes de mi viaje a Venecia era casi imposible de encontrar en Barcelona y ahora está allá donde voy.


Preocupada por mi desmedida querencia al Aperol, le confesé mis miedos a mi amiga Gele, que me respondió: “mira, si te haces alcohólica, que sea por adicción al Spritz, que todo lo demás está muy trillado y resulta una completa ordinariez”. Me quedé mucho más tranquila, porque ella sabe de lo que habla. Cuando tenía once años se dedicó a beberse todo los culillos de cava una noche de fin de año y le sentó fatal. Desde entonces quedó en la memoria de su familia que esta bebida le caía muy mal así que, cuando ya adolescente, llegaba a su casa como una cuba, decía que había bebido una copita de champán y todo era comprensión por parte de sus padres, en plan “a ver, hija, que yo te sujeto el pelo para que vomites” y esas cosas. Total, que sus progenitores aún piensan que Gele pasó una juventud dorada, más bañada en champán que Paris Hilton y Lindsay Lohan juntas.

Pero los grandes consejos de mi amiga no me han servido de nada, porque ya he cambiado de opinión y dejo el alcoholismo. Por razones que desconozco, prácticamente cada semana pasa por el lado de mi casa algún tipo de carrera o maratón. Esto siempre me había molestado bastante porque me despiertan con sus ruidos y aplausos y, además, cortan las carreteras lo que dificulta bastante la movilidad. Hasta que este domingo, que me levanté a una hora decente y salí a pasear con Román, me encontré con la maratón de bomberos en pleno. Qué alegría saber que estamos tan bien protegidos por esa legión de hombretones de cuerpos atléticos. Total, que me dije: “Se acabó. Me pongo a régimen.” Porque una, por mi intelectual que sea, cuando llega el verano quiere lucir triquini y, además, dado el barrio en el que vivo, tengo que salir siempre impecable a la calle, que luego te encuentras este tipo de eventos. Eso sí, espero que ninguna de mis amigas ni de mis amigos gays se enteren de esto que estoy contando, porque ya me los veo invitándose a desayunar todo los domingos en mi casa bajo cualquier excusa y eso no, que me estoy a plan.

10 comentarios:

  1. La verdad sea dicha: me encanta tu blog Sonia!

    Lo único que me falta es probar el famoso Spritz. Jamás había escuchado hablar de él y ahora tu, que veo que te apasiona, dejas ese guiño en cada publicación que la verdad no queda otro remedio que probarlo.

    Enhorabuena, de verdad!

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  2. Gracias por tus palabras, Daniela. Parece que Aperol me pague la pagina, pero no, yo lo hago por amor al arte (y al Spritz).

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  3. He probado elixires en mi vida, más de los que me hubiera gustado, y después de mi primer encuentro Spritz en casa de Sonia, es la única bebida con la que me cuesta describir sus efectos. Era algo así como- no estoy aquí, pero tampoco estoy allí. Entonces, ¿dónde coño estoy?- y eso que sólo me tomé uno. En aquel momento llega Sonia con su elocuencia, que para eso es profesora de "filología hispánica" y no maestra (que no es lo mismo), y dice: "Pues estás flotando". Y exactamente es eso, flotas tanto que hasta "La prima" de Sonia tuvo un encuentro místico con la virgen (las fotos lo corroboran).

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  4. EStoy viendo que el Spritz está robando protagonismo a nuestro querido chinchón.

    Sonia, yo creo que el chinchón se merece un reconocimiento en tu blog, aunque sólo sea por los miles de comentarios de facebook que ha provocado y las risas que nos hemos echado a su salud.

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  5. Sí, tienes toda la razón y ya tenía en mente meterlo en cuanto tenga ocasión. Saldrá, saldrá.

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  6. ¡Quiero vivir en un barrio como el tuyo dónde hagan desfiles de bomberos!

    Un besito Sonia, me ha gustado mucho la entrada :)


    E.

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  7. muy bueno Sonia, eres genial!!.
    Pdt:me muero por probar el Spritz dónde se puede comprar??.

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  8. En Barcelona hay un par de bares que lo sirven, el Cin Cin Spritz Bar y el Bar Calders. Se prepara con vino blanco, Aperol y sifón.

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