miércoles, 17 de julio de 2013

La niña de mis ojos

Vivimos en un Estado de derecho. Pagamos impuestos para tener unos servicios públicos universales, entre ellos, unos cuerpos de fuerza y seguridad que tienen como principal misión defendernos. O no. El 14 de noviembre de 2012 hubo una huelga general contra los recortes sociales y en una de las manifestaciones en Barcelona, Ester Quintana perdió un ojo. Esta mujer de 42 años que se define a sí misma como pacífica y  poco valiente, afirmó desde el primer momento que ella nunca se metería en una zona en la que hubiera provocaciones. En la confluencia de Paseo de Gracia y Gran Vía, lugar en el que se encontraba, gente que daba por acabada la manifestación se estaba ya despidiendo cuando los  Mossos d'Esquadra los rodearon y los manifestantes empezaron a correr. Ella intentaba no perderse de su grupo de amigos cuando recibió un fuente impacto en la cara. Se llevó la mano al rostro y se dio cuenta de que había perdido un ojo. Bueno, no lo había perdido, se lo habían arrebatado. Ante un hecho tan terrible, una se imagina que los responsables políticos harían todo lo posible por mitigar el dolor de la víctima e intentar reparar un hecho absolutamente inadmisible en una democracia. En lugar de eso, nadie de la Administración  catalana se interesó por ella y, además, el entonces consejero de Interior Felip Puig afirmó  primero que en la zona en la que sucedió el accidente no había actividad policial y luego que sí pero que no hubo ninguna carga policial ni se dispararon pelotas de goma e, incluso, en un alarde de insultante cinismo llegó a insinuar que los responsables podían ser los mismos manifestantes. Bien, aun en un acto de confianza ciega podríamos pensar que Puig estaba en lo cierto pero, ¿por qué no se abrió inmediatamente una investigación para encontrar al responsable? Quitarle el ojo a alguien es un delito que, como cualquier otro delito, debe ser investigado por la policía (en este caso, por los Mossos, la policía autonómica catalana). 

Quintana ha relatado siempre los hechos de manera idéntica y creo que cualquier persona que vea el estremecedor vídeo que grabó dos semanas después no duda de dice la verdad. Sin embargo, desde aquella primera comparecencia de Puig, las informaciones han ido variando con demasiada frecuencia. A principios de abril, por ejemplo, declararon los dos mossos imputados por los hechos y cayeron en múltiples contradicciones con respecto a los lugares y las horas. Además, dijeron que en aquella zona había muchos disturbios y lanzamientos de objetos aunque los vídeos aportados por la ciudadanía demostraban lo contrario: nadie había lanzado nada más allá de las pelotas disparadas por ellos. De hecho, dos médicos forenses confirmaron la versión de la víctima.
La consejería de Interior de Cataluña, con Ramon Espadaler al frente, vuelve a un nuevo "donde dije digo digo Diego" y ahora resulta que sí había una furgoneta de la policía autonómica en el lugar de los hecho, dato que habían ocultado los mismos que se encargan de la investigación por lo que Ester Quintana dice que desconfía de Interior y pide que sea otra entidad la que investigue lo sucedido. Y es que esta mujer, protagonista involuntaria de toda esta historia, ha dado muestras de una fortaleza y una integridad admirables y desde ese fatídico día está luchando por demostrar su verdad y para lograr que ella sea la última víctima de las pelotas de goma. Sin lugar a dudas, merece un apoyo unánime y que los responsables, todos los responsable, acaben pagando por ello.

3 comentarios:

  1. Realmente impresionante, te sacude por dentro. Me vienen a la cabeza imágenes grabadas de una carga policial en la que unos mossos le abren una brecha en la cabeza a un chaval de 15 años delante de sus familiares.
    Vergonzosa la violencia empleada, vergonzosas la negación del acto, la negación de la culpa y la negación de asistencia.
    De esto último puedo dar fe por experiencia propia, no toca explicar mi vida, pero no deseo a nadie que por estar en el sitio equivocado se vea envuelto en un acto de violencia por temas políticos (sic) y si le ocurre, espero que tenga a su lado familia o amigos que le quieran y ayuden porque comprobará todo lo que nuestras Instituciones no harán.

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    1. Totalmente de acuerdo, Javi. Gracias por el comentario.

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  2. Por otra parte, la reacción política a la desgracia.

    Casi nula, casi desaparecida en la prensa, como un hecho puntual, como una cuestión esporádica, como un accidente lamentable.

    No estamos acostumbraedos -o a mí cada vez me parece más lamentable- a que si se miente (y es evidente.que alguien está mintiendo abiertamente para salvar su "culo"), el responsable político en cuestión se vaya a su casa antes de que los jueces determinen la verdad del asunto.

    Además se puso en tela de juicio (que eso si es increíble si has perdido un ojo, claro) la versión que ofrecía la afectada. Recuerdo la expresión escéptica, arrogante y reptilínea del anterior Consejero de Interior. El nuevo parece que ha descubierto que sí, que era verdad que había mossos en el lugar de los hechos. Niega que dispararan. Desde luego, qué razón tenía Valle-Inclán sobre los espejos en este país.

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