viernes, 10 de agosto de 2012

Natación sincronizada


En la Facultad de Ciències de l’Educació de la UAB estamos acostumbrados a tener en nuestras aulas a alumnos y alumnas del Plan Tutoresport, que consiste en que ciertos deportistas de élite disponen de un tutor particular que les orienta a la hora de poder compaginar una carrera universitaria con su disciplina deportiva. Se intenta ser flexible en las fechas de exámenes y entregas de trabajo así como con la asistencia a clase siempre que coincida con competiciones. No se trata de regalarles nada si no de que puedan cursar estudios académicos a la vez que siguen con sus rutinas de durísimos entrenamientos. Se trata de un plan pionero en las universidades españolas pero que aún está a años luz de las ayudas que reciben los jóvenes estadounidenses, esos que después arrasan en los medalleros de todo tipo de competiciones internacionales.

 En el curso 2011-2012 he tenido como alumna a la mallorquina Margalida Crespí y he podido ver de cerca su gran esfuerzo por intentar llevar al día la asignatura mientras que se preparaba para los Juegos Olímpicos de Londres. Aunque soy poco aficionada a ver deportes televisados, ahí he estado los dos días de competición de natación sincronizada y he vibrado con las puestas en escena, los cuidados estilismos, las arriesgadas acrobacias y las bonitas figuras que trazaban de forma perfecta en el agua. Y, por supuesto, me he emocionado al ver su alegría ante las ovaciones con las que han sido recibidos sus ejercicios. Miraba la cara de Marga con sus grandes y expresivos ojos mostrando su medalla de bronce a las gradas, donde adivino que aplaudían sus seres queridos y me venían a la cabeza todos los esfuerzos y sacrificios que le ha costado estar en ese podio. ¡Enhorabuena, Marga!




3 comentarios:

  1. Hola Sonia,

    Me alegro mucho por tu alumna y, de hecho, por cualquier deportista que haya tenido la oportunidad de darse cita en un evento de la magnitud de unas Olimpiadas.

    Respecto del programa Tutoresport, sólo puedo decir que me alegro mucho por quien tiene la posibilidad de adscribirse a él. Sin embargo, y como ya comenté en facebook no hace mucho, creo que antes de ayudar a los deportistas de élite, que de hecho son una minoría, debería ayudarse a otro tipo de estudiantes que disponen del mismo o menos tiempo para dedicarse a sus estudios y que se ven obligados a compaginar su vida académica con su vida laboral. Sé que no vende tanto, pero es más justo; al fin y al cabo, quien se dedica a un deporte lo hace, en principio, por ocio y no por obligación, así que no creo que sea prioritario que reciba ayudas de tipo estrictamente académico.

    En fin, disculpa por si el comentario te parece inapropiado, y que me disculpen también los pocos profesores que he tenido y que sí se han comportado de forma humana y comprensiva conmigo (que aunque pocos, también los ha habido, y es justo decirlo). Pero el programa Tutoresport me parece una hipocresía.

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    1. Nunca me parece bien reivindicar derechos a costa de criticar los derechos que otros tienen. Es como cuando oigo comentarios en contra de las bajas de maternidad de las funcionarias porque son un poco más extensa que las de otros trabajos.

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  2. En ningún momento critico a los beneficiarios de esos derechos; al contrario, es legítimo y loable que aprovechen las oportunidades que se les brindan. Como digo, me alegro por ello, sinceramente. Critico a quien pone en marcha planes que benefician a minorías mientras es capaz de negarle esos mismos beneficios a quien los necesita de una forma más justificada. No entiendo que se ayude más en ese aspecto a deportistas de élite que a alumnos humildes e igualmente esforzados que luchan por progresar. Pero no, en ningún caso critico a quien puede acogerse a iniciativas que le son beneficiosas (sería incongruente, pues yo hubiese reclamado para mi un trato similar). Reivindico un derecho que creo justo, necesario y justificado, y lo reivindico con conocimiento de causa a costa de mi experiencia personal, no de criticar a nadie. Eso sería demasiado vano. Pero cuando uno ve que los esfuerzos se hacen en favor de unos, pero no de otros, no puede evitar comparar.

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