domingo, 22 de julio de 2012

Lo tuyo es puro teatro

Desde pequeña siempre he sentido auténtica fascinación por los títeres, las marionetas y cualquier tipo de representación antropomórfica que sirviera para explicar historias. Pero últimamente, la sensación de que todos participamos, en el más puro estilo barroco, del mundo como representación. No es sólo que nuestro ausente presidente sea, a todas luces, un títere en manos de los políticos alemanes -no es casualidad que sean los únicos que jalean sus recortes- sino que parece que todos estamos cumpliendo con el guion previsto, que todas las huelgas y manifestaciones que estamos secundando a costa de más recortes en nuestros sueldos y de arriesgarnos a una paliza en manos de los policías a los que pagamos para que nos protejan, se daban por descontadas. No quiero decir con esto que deban dejar de hacerse, tenemos que seguir en la calle, por supuesto, pero, además, apuntar mejor los objetivos, salirnos de su guion, ser capaces de burlar su ilegítima autoridad porque, resulta evidente, no piensan dejar títere con cabeza en el estado del bienestar.


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