viernes, 1 de junio de 2012

El día de la bestia

Las cosas han ido tan rápido, tan de mal en peor en tan poco tiempo, que cuesta procesar todo lo que estamos viviendo. Si hace tan solo unos meses Zapatero nos parecía el peor presidente posible, su apelativo de Bambi parece hoy más adecuado que nunca, porque la situación de hace un par de años, cuando se empezaron a implantar los recortes, nos parecen una película de Walt Disney comparado con lo que estamos viviendo ahora. Nunca me parecieron bien esas tijeras que empezaron con el funcionariado. Se decía que al tener un trabajo fijo, qué menos que ser solidario con toda la gente que lo estaba pasando tan mal por culpa del desempleo. Esta afirmación parte de una premisa falsa porque no todos los funcionarios tienen asegurado su empleo -como ahora se está comprobando-, tan solo los de carrera, que no son la mayoría. Además que en tanto que su labor es el empleo público, degradar las condiciones laborales de este sector implica degradar los servicios que se prestan y siempre quien se va a llevar la peor parte son las clases menos privilegiadas.

Después nos vinieron con el argumento de que habíamos vivido por encima de nuestras posibilidades y que había mucha gente que no tenía nada más que hacer que ir al médico a saturar las urgencias o comprar medicinas a mansalva. Para mí, una de las argucias más delirantes fue la del turismo sanitario. Claro, una se plantea las vacaciones y se ve en la tesitura de elegir, por ejemplo, entre turismo sexual en Cuba o turismo sanitario en España y dice, "venga, va, a operarme de algo, que parece que me lo pide el cuerpo".

Y aún así, eso no era nada comparado con lo que tenía que venir, los 23.465 millones de euros de rescate para Bankia. Como nos resulta difícil entender la dimensión de esta cifra -aunque de manera intuitiva ya vemos que es mucho, muchísmo dinero-, vamos a realiza una comparativa. Con ese dinero se podrían incrementar las pensiones un 20%, cubrir el 81% de las prestaciones por desempleo, aumentar 18,5% veces el programa de becas, incrementar un 280% en gasto en educación y sanidad, subir un 13% el gasto social, incrementar 25% la inversión en cultura, ampliar 167 veces el apoyo a las PYMES, aumentar un 106% la inversión en infraestructura, cubrir cuatro años de Investigación y Desarrollo...

Entonces, si tan imprescindible era para el país reducir en Sanidad y Educación  -las columnas que sostienen el estado del bienestar con un presupuesto anual de 2.309 y 3.106,8 millones de euros respectivamente- ¿cómo es posible que ahora, como si tal cosa, se pueden regalar a fondo perdido 23.465 millones a una entidad bancaria? Realmente, que gran visionario Álex de la Iglesia cuando en su película El día de la bestia situó al anticristo en las Torres Kio.


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