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sábado, 14 de abril de 2012

No con mis impuestos

No hay ninguna duda de que si alguien está haciendo méritos a favor de la República es la familia Borbón. Primero, la supuesta afición de Urdangarin a las sociedades sin ánimo de lucro (ajeno) pero la mar de beneficiosas para el bolsillo (propio); luego, Froilán, que se hiere un pie con una escopeta -si esta fuera una familia real en lugar de Real, ya estarían los Servicios Sociales encima- y ahora, el rey, que se rompe la cadera cazando elefantes en Botsuana el día en que celebramos el aniversario de la II República.
Estoy en contra de cualquier tipo de maltrato animal así que cualquier tipo de cacería me parece repugnante. En este caso, además, se trata de elefantes, animales protegidos porque están cercanos a la extinción. ¡Ah! Pero poderoso caballero es don dinero. En la página web de Rann Safaris, que ofrece fotos con el monarca español frente a sus presas abatidas y, quizá por eso, a los pocos minutos de conocerse la noticia se censuró, se dice que un safari de 14 días con elefante cuesta unos 42.250 euros. Imagino que hay también hay que sumar escoltas, guardaespaldas y quizá algún otro tipo de acompañante. Y todo eso sale de nuestros impuestos. Mientras se cierran quirófanos, no hay dinero para calefacción en los institutos, se sube el IRPF y se bajan los sueldos, el rey de España, ese hombre que dice no dormir por culpa del paro, se va a cazar elefantes. Será para quitarse el estrés, el pobre hombre.


sábado, 21 de enero de 2012

Vergüencita



Escucho, ruborizada, esas palabras entre Álvaro Pérez, El Bigotes y el expresidente Francisco Camps, palabras que rezuman arrope y que podrían tener cierta gracia entre dos adolescentes pero que resultan totalmente ridículas entre dos adultos. Y ya no entro en la culpabilidad o no, que para eso están los jueces, sino en la falta de decoro, de sentido estético y, por supuesto, de vergüenza. Porque, mientras los empleados públicos de bien se lo piensan antes de hacer fotocopias, por no malgastar, mientras que cualquier estudiante decente espera a tener las notas puestas para decirle a su profesora que le han encantado sus clases, estos dos se deshacen en melaza a cambio de, supuestamente, sustanciosos contratos uno y cuatro traje, el otro. Y eso que ya había leído muchas de esas encendidas declaraciones de amor en la prensa pero, el oírlas, las convierte en algo aún más ridículo y grotesco.

En los últimos tiempos, con las noticias de la trama Gurtel; los ERES irregulares que servían, de nuevo supuestamente, para financiar prostitutas, drogas y alcohol y, cómo no, el caso Urdangarin, da la sensación de que si España está en la ruina es porque aquí se ha robado todo lo que se ha podido y más. Y lo peor de todo es que esas personas ya tenían mucho más de lo que podemos, ni tan solo aspirar, la mayoría de mortales. Pero, aún así, como si de unos reyezuelos Midas de poca monta se trataran, han tenido que meter mano en el dinero de público para seguir enriqueciéndose y ser cada día, de palabra y obra, un poquito más horteras.