sábado, 15 de junio de 2013

Dejad a los niños en paz

Irene Rigau, la consejera de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña dijo en la clausura del curso 2010-
11"solo mediante la escolarización podremos realmente catalanizar" como se puede comprobar en el siguiente enlace. Tiempo después, en octubre de 2012, el ministro de Educación José Ignacio Wert se expresó en términos análogos al admitir el interés del Gobierno de Rajoy por "españolizar a los alumnos catalanes". Nunca he entendido muy bien por qué las palabras del Ministros causaron tantísimo revuelo mientras que las de la consejera se tomaron con total naturalidad cuando son prácticamente calcadas. Y, en ambos casos, pobres criaturas catalanas, tomadas como la cuerda de aquel juego infantil que consistía en que dos equipos tiraban de ella hasta ver quién ganaba.
Recuerdo que pensé que, a pesar de todo, ambos políticos eran un par de almas de cántaro porque, cualquier persona que haya pasado por un aula sabe que te puedes pasar, por ejemplo, todo el curso explicando que para comprobar si un sintagma es un complemento directo hay que sustituirlo por los pronombres lo, la, los, las o transformar la oración en pasiva para que a prácticamente nadie se le ocurra realizar nunca la sustitución pronominal (lo de la pasiva ya es pura ciencia ficción). Dicho esto, catalanizar, españolizar o cualquier gentilicio que al político de turno se le pase por la cabeza me resulta una labor tan ingente como poco fructífera. Vamos, lo único que le faltaba a un gremio que cada vez trabaja más horas por menos dinero y al que se le obliga a perder gran parte de su tiempo en tareas burocráticas.
Sin embargo, siempre hay motivados para cualquier causa y el 12 de octubre de 2012 algunos colegios e institutos de Cataluña decidieron abrir sus puertas y cumplir con sus horarios lectivos con el beneplácito de Rigau. Normal, no hacía más que seguir sus propias consignas. Esta semana ha salido a la luz que el Instituto Escuela Sant Jordi de Navàs había colgado dos pancartas que rezaban "L'escola en català ara i sempre!" con el mensaje flanqueado por sendas "estelades". En su web, además, aparecen niños posando con una de las pancartas como fondo. La crítica no es, obviamente, por el mensaje, sino por las banderas. Manuel Aguilella ha denunciado este hecho porque "vulnera el derecho a la libertad ideológica. Habrá que esperar a la resolución para saber si está en lo cierto o no pero creo que a nadie se le escapa que se trata, cuanto menos, de proselitismo ideológico y que se trata de una acción poco ética porque la función de la escuela tendría que ser dotar al alumnado de herramientas para adquirir un criterio propio y poder definirse de manera totalmente libre. Si finalmente se decide que el uso de "estelades" -equivalente a símbolos religiosos o políticos- no es legal, estaremos ante un acto de gran irresponsabilidad ya que una persona mayor 18 años puede, sin duda, cometer un acto de desobediencia civil y asumir las consecuencias que se deriven de ello si es que acaba por derivarse alguna pero no es de recibo meter de por medio a menores de edad así que, si no es mucho pedir, estaría muy bien que unos y otros dejaran a lo niños en paz y si de verdad desean que quieran a su país (pongan aquí cada uno Cataluña, España o lo que le plazca, que a mí los discursos identitarios me cansan lo más grande) lo que tienen que hacer es proporcionarles un país con una buena educación, con una buena sanidad, con buenas posibilidades, un país, en definitiva, que en lugar de tener colgadas banderas por todas partes, no les obligue a coger las maletas y huir de él para encontrar un futuro mejor.

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