martes, 11 de junio de 2013

Cuestión de números

Vaya por delante que yo soy de letras, que en el bachillerato me decanté por el Latín y el Griego -lo que
entonces se llamaba Letras Puras- así que es posible que todo lo que voy a escribir sea fruto de mi profunda ignorancia en la materia, pero lo cierto es que, desde hace tiempo, a mí los números no me cuadran.
Todo empezó en septiembre del año pasado, cuando se repitió hasta la saciedad que la participación de la manifestación de la Diada fue de un millón y medio de personas. Como suele pasar en estos caso, hubo un espectacular baile de cifras pero, al final, este mítico número se impuso aunque sin explicar el método de cálculo utilizado. Casualmente, los que sí que suelen explicarlo, como es el caso del periódico El País o algún artículo aparecido en La Vanguardia y firmado por un profesor de Estadística Aplicada de la UAB rebajaban la cifra a medio millón. La manifestación ocupó unos 140.000 metros cuadrados y en un metro cuadrado caben 3 ó 4 personas y a esto hay que descontar el espacio ocupado por mobiliario urbano, kioskos, árboles, etc., que es lo que tiene la ciudad de Barcelona, que es muy completita. Saquen números, que yo soy de letras.
Sigamos. Hasta hace poco más de un año el tema del "derecho a decidir" solo parecía preocupar a los voluntariosos organizadores de las consultas independentistas. De hecho, estas se prolongaron desde septiembre de 2009 y abril de 2011 y tan solo lograron un 18% de participación. He de decir que, en Barcelona, las urnas estaban en la calle -o al menos en mi barrio- cada semana durante meses aunque siempre se pone como fecha el 10 de abril de 2011, como si solo se hubiera votado ese día, obviando el dato que acabo de dar. Pese a eso, la participación fue de un 21,37%. Visto así, no parece que el tema sea la principal preocupación de los catalanes aunque se acabó convirtiendo medio años después en el eje de la campaña electoral autonómica. 
Sorprende también la encuesta de El Periódico de Cataluña (07-06-13) que llevaba por título "El 75% de los catalanes reclama a Rajoy que autorice la consulta". Madre mía, eso es mucho, hay una unanimidad casi absoluta al respecto. Esta misma encuesta afirma que un 69,6% de la población es partidaria de la consulta aunque no esté autorizada y que un 57,8% votaría "sí". El caso es que en las pasadas elecciones, los partidos que abogan por el "derecho a decidir" (CiU, ERC, ICV-EUiA, CUP y SI) sumaron 2.147.361 votos, lo que supone el 39,67% del censo electoral (5.413.361). Se puede aducir que los alineados en la posición no independentista suman menos pero es que, en este caso, resulta obvio que no se pueden situar en un plano de igualdad ya que los primeros quieren cambiar el status quo y eso implica necesitar una amplia mayoría como ya han comentado Joana Ortega o el propio Artur Mas. Además, en el caso de una hipotética consulta, parece claro que no todos los votantes de CiU o ICV-EUiA se decantarían por el "sí". Estos números se acercan más, a mi entender, al barómetro autonómico del CIS realizado entre septiembre y octubre de 2012, es decir, en plena ebullición por la manifestación del 11S y cuando todavía se afirmaba con rotundidad que una Cataluña independiente seguiría formando parte automáticamente de la UE. Las cifras de dicho barómetro afirman que los partidarios de la independencia de Cataluña son el 33,7%.
Por otra parte, las alcadesas y alcaldes del PSC del llamado cinturón rojo ya han manifestado que, en caso de consulta no pactada con el Gobierno, no participarán. Estamos hablando de municipios muy populosos como l'Hospitalet del Llobregat (258.642 h.), Santa Coloma de Gramanet (120.593 h.), Cornellà (87.458 h.) y Viladecans (65.188). Parece lógico pensar que la misma postura tomará el alcalde popular de Badalona (220.977). Así las cosas, no es de extrañar que ahora ERC diga que si la participación es del 50% y un 55% vota a favor, el resultado sería legítimo. Estamos hablando del 30% de los catalanes. Pero, ¿no habíamos quedado en que todo esto era un clamor que salía del pueblo y que los políticos, simplemente, lo secundaban porque se deben a ese pueblo? El caso es que yo no he visto a los habitantes de ninguno de estos lugares manifestándose en contra de sus alcaldías y reivindicando su derecho a participar a en dichas consultas si es que llegan a celebrarse.
Los habitantes de Cataluña nos hemos acostumbrado a transitar del plano de lo real al plano de lo fantástico que nos ofrecen los subvencionadísimos medios de comunicación con una naturalidad pasmosa. Pongo un ejemplo: el diario digital directe!cat -perteneciente al ex-diputado de ERC Joan Puig y subvencionado con 200.000 euros- nos regaló el sorprendente titular "Victòria catalana a Paris, Nadal derrota a Ferrer". Lástima que no la ilustraran con la foto del mallorquín envuelto en la bandera española. En fin, que la popular frase de "la vida es eso que nos pasa mientras hacemos otros planes" parece hecha a medida para según quien. 

1 comentario:

  1. Com hemos comentado muchas veces, para salir de este caos numérico lo mejor es preguntar a la gente para acallar a estos nacionalistas que todo lo desvirtuan. Así de fácil y definitivo. La mejor encuesta son las urnas.

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